
En una separación y cuando hay hijos de por medio, una de las situaciones que genera más estrés es la custodia. Tras escuchar a todas las partes implicadas, el juez toma una decisión de obligatorio cumplimiento que, seguramente, se alargará durante bastante tiempo. En este contexto, la figura de un abogado de divorcios resulta fundamental, ya que nos podrá explicar los criterios que emplean los magistrados en la custodia de los hijos y nos ayudará a preparar el caso, teniendo en cuenta estos aspectos.
En Bilbao, al igual que en cualquier municipio de Bizkaia, los tribunales basan sus decisiones en el interés de los menores. Esto quiere decir que su bienestar está por encima de todo, por lo que a la hora de establecer una estrategia, también hay que pensar en los primogénitos.
Tipos de custodia: compartida y exclusiva
Existen dos modalidades de custodia: la compartida y la exclusiva. La elección entre una u otra dependerá de las circunstancias de cada familia.
- Custodia compartida: Ambos progenitores se reparten el cuidado y la convivencia de forma igualitaria. Es el modelo más habitual hoy en día, ya que es más beneficioso para el menor.
- Custodia exclusiva: Se concede a un miembro de la pareja, mientras que el otro mantiene un régimen de visitas. Este modelo suele aplicarse cuando no es posible garantizar una convivencia equilibrada o cuando existen conflictos importantes.
En ambos escenarios, la figura de un abogado experto en derecho de familia es importante, ya que será el encargado de defender la propuesta ante el juez.
Factores que valora un juez para decidir la custodia de los hijos
A la hora de determinar la custodia, son varios los aspectos que analiza el juez, ya que como hemos dicho anteriormente lo que debe prevalecer es el bienestar de los menores.
Por ejemplo, uno de los factores más importantes es la relación afectiva entre los hijos y cada progenitor. También se tiene en cuenta la capacidad de cada padre o madre de ofrecer un entorno adecuado y cubrir las necesidades básicas. En este sentido, se presta atención a que mantengan sus rutinas y su entorno escolar y social. Además, se tienen en cuenta otros aspectos como lugar de residencia y distancia entre domicilios/colegio, edad y necesidades de los niños, relación entre los progenitores, etc.
En algunos contextos, según la edad de los menores, se puede escuchar su opinión y, cuando proceda, se considerarán los informes del equipo psicosocial del juzgado.
¿Cuándo se puede denegar la custodia?
Existen determinados escenarios en las que el magistrado puede considerar que el padre o la madre no son aptos para asumir la custodia de los hijos.
Son situaciones de gravedad que pueden influir en el desarrollo de los niños. Casos como antecedentes de violencia familiar o de género, problemas de adicciones o conductas negligentes que pongan en riesgo su bienestar. También pueden influir otras variables como la falta de implicación de uno de los miembros o no proporcionar un entorno estable. En estos casos, el juez puede limitar o incluso denegar la custodia a una de las partes.
Modificación de medidas: ¿Se puede cambiar la custodia?
La respuesta es sí, la custodia de los hijos no es una medida irrevocable. La situación de ambos progenitores puede cambiar sustancialmente, y por tanto, debe trasladarse a su entorno. Algunos ejemplos son cambios en la situación laboral, residencia de uno de los miembros, nuevas necesidades del menor, entre otros aspectos.
Para solicitar una modificación de custodia la figura de un letrado experto resulta imprescindible, ya que será el encargado de iniciar el procedimiento judicial. Deberá demostrar que el cambio beneficia al menor.
Cada caso de custodia es único y requiere un análisis pormenorizado de la situación y de las circunstancias familiares. Por ello, contar con un abogado especializado en divorcios permitirá afrontar el proceso con garantías, proteger tus derechos y, sobre todo, el de tus hijos. Si estás en esta tesitura, no dudes en solicitar el asesoramiento legal necesario para llevar a buen puerto tus pretensiones y poder involucrarte al máximo en su crecimiento y educación.
